1998 / URBIA - 2000 / EFECTOS PERSONALES - 2006 / LIMITES

URBIA
Autor Carlos Guinovart
Instalación VII Bienal de Primavera de Salto
Año 1998
Fotografía Carlos Guinovart

El artista Carlos Guinovart, nacido en Las Piedras aunque residente desde hace muchos años en la ciudad de Salto, ganador del Gran Premio “El Azahar” de la VI Bienal de Primavera de Salto (1996) nos propone dos instalaciones en la VII y VIII Bienal (1998 y 2000) en las que incorpora elementos y materiales característicos salteños además de recurrir a la temática del adentro y el afuera, lo privado y lo público.
Urbia también fue presentada en la exposición colectiva “OJO 2000, interferencias de arte en al Facultad de Arquitectura”, en Montevideo, donde doce artistas plásticos uruguayos intervinieron distintos espacios del edificio construido por Fresnedo Siri y Mario Muccinelli. Esas obras dialogaban con los más diversos espacios de la Facultad como estaba previsto en su proyecto.
La obra original, para la Bienal de Arte, realizada en el Mercado 18 de julio de la ciudad de Salto, consistía en la ubicación de pequeñas casitas realizadas en hielo sobre arcilla extraída de los suelos de Salto. (en la obra de la Facultad de Arquitectura las casitas eran hechas con varillas de madera) que se iban derritiendo a medida que pasaban los días. Estas casitas estaban iluminadas, y alrededor de las mismas el artista colocó alambres de púa y latas oxidadas. Esta obra se refiere a un tema recurrente en sus obras como la demarcación del adentro y el afuera en las viviendas, la obsesión contemporánea a la “fortificación de las viviendas”, a tomar medidas de seguridad excesivas, donde el miedo provoca que la gente provoque estar prisionera en sus propias casas.


EFECTOS PERSONALES
Autor Carlos Guinovart
Instalación VIII Bienal de Primavera de Salto
Año 2000
Fotografía Carlos Guinovart

Efectos personales presentada en la Bienal de Salto del año 2000, también se refiere a la misma temática. “…es atractivo el acercarnos, como un zoom, dos años después, a una de aquellas casitas de hielo aisladas con su cerco de púas de la anterior instalación de Carlos Guinovart por registrar la futilidad del consumismo contemporáneo.”
[1] En este caso la obra consistía en una representación de una casa realizada con bloques de hielo de 2 metros de alto por un metro de cada lado, en cuyo interior había electrodomésticos. También rodeada pon alambres de púa en un perímetro de 3 x 3 metros. A medida que transcurría la exposición, el hielo se iba derritiendo. Contra la pared colocó baldosas a las que no se podía acceder aludiendo a lo privado de la casa.

LÍMITES
Autor Carlos Guinovart
Año 2006 Instalación Galería El Pasillo, Instituto Goethe, Montevideo
Año 2007 Chacra “La Amarilla”, Salto
Fotografía Carlos Guinovart

Esta instalación fue realizada en el año 2006 en el Instituto Goethe y al año siguiente en la chacra del Diplomático salteño Pelayo Díaz, en una exposición en homenaje a la artista también salteña Lacy Duarte.
Este trabajo al igual que otros del artista, como Cota13 seleccionado en el Salón Municipal de Artes Plásticas, Montevideo 1998, alude a temas que tienen relación con el río Uruguay y su inextricable e indisoluble relación con el territorio salteño. Cota 13 refiere al nivel del río donde se inunda la ciudad de Salto.
En límites también el río es el eje central de la obra, en este caso como protagonista del conflicto enre Uruguay y Argentina por la instalación de la fábrica de celulosa finlandesa, Botnia.
Sobre esta instalación se transcribe lo que expresó el crítico de arte Nelson Di Maggio:
“La instalación de Guinovart está referida a la peleada situación internacional del río Uruguay donde Todo tiene un límite y El Uruguay no es un río, frases que figuran al principio y al fin del catálogo, sin prólogo introductorio o explicativo ni curador a la vista. Esas dos frases tienen la suficiente ambigüedad semántica como para aludir, sesgadamente, al conflicto de las papeleras o pasteras, mejor. Cartografías ribereñas, barcas que atraviesan la sala, botellas de agua de diferentes orillas del río, ritmos y senderos que orientan la mirada y el desplazamiento hasta encontrar papeletas de votación que tiene el sí y el no estampados en la misma hoja. Con una economía de medios utilizados, el escultor Guinovart vuelve a la consideración pública con una impecable, ascética, profunda visión de una golpeante realidad diaria llevada al extremo de histerismo político, evitando toda actitud panfletaria o retórica discursiva y sin alimentar situaciones controversiales, quedando como testigo implacable de un incidente histórico y dejar en libertad al receptor de formular sus propios juicios. Y el todo envuelto en una conseguida poética de inusual convicción estética.”
[2].

[1] Edmundo Rodríguez Pratti: Brecha, Salto 10 de noviembre de 2000.
[2] Nelson Di Maggio: Diario La República, 3 de julio de 2006


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