1945 / MURAL DE JUAN CARLOS CASTAGNINO

ELOGIO AL RIO URUGUAY
Autor Juan Carlos Castagnino
Año 1945

“Elogio al Río Uruguay”, un mural muy significativo no sólo por ser de la autoría del arquitecto y artista plástico argentino Juan Carlos Castagnino, referente de la corriente neorrealista argentina, reconocido mundialmente, sino por la influencia que ejerció sobre artistas como José Echave a quien -según las palabras de Amorim- deslumbra y es “quien marca una fecha en la obra de Echave”. Sería el segundo “choque estético” para Echave (el primero sería al conocer al maestro húngaro José Cziffery).
Juan Carlos Castagnino, fue invitado por Enrique Amorim para “ver aquellas lavanderas que yo describía en una página de “El Hogar””, y así pinta un mural en el Club Uruguay.
Según la fecha de realización del mural (1945), consideramos la importancia adicional ya que éste pudo haber sido precursor del realizado en las Galerías Pacífico de Buenos Aires, en el año 1946: "La vida doméstica o La ofrenda generosa de la naturaleza". La figura central, la mujer llevando un cesto de frutas en su cabeza, el caballo, la línea compositiva. Aunque en este mural sus personajes están a orillas del Río Uruguay rodeados por el paisaje y los colores característicos de Salto. Como se expresa en la frase de Enrique Amorim al pie del mural: “En el color infinito de los atardeceres. La gracia laboriosa de los azahares.”
Castagnino expone aquí algunos de sus temas preferidos. En este mural, aparecen caballos, lavanderas “circundados de oros pálidos y con una acentuada vibración en la luz de los contornos”
[1], y como en otros que ha realizado, pone de “relieve ese sentido alegórico del muralismo de la época, concebido a la vez como una forma de comunicación directa, emotiva y sensible para el pueblo.[2]“ Castagnino así como otros de sus compañeros muralistas como Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo, Demetrio Urruchúa, Manuel Colmeiro con quienes realiza los murales en Galerías Pacífico único trabajo del Taller de Arte Mural[3], fue inspirado por la visita de David Alfaro Sequeiros a Argentina en 1933[4].En esta descripción del escritor León Benarós sobre la obra de Castagnino, podemos encontrar características que también están representadas en este mural. “Castagnino centra su pintura en el hombre. Integra la figura humana en el paisaje, ennoblece la presencia de sus criaturas de carne y hueso, sin atemperarles demasiado la dureza del gesto con que las ha señalado la vida. Advertimos de pronto una serenidad "giacondesca " en algunos de sus retratos de mujeres de pueblo, cuyas manos repiten el gesto del cuadro de Leonardo. Gentes del norte, paisajes del Paraná o del Uruguay, orillas marplatenses, arrabales porteños: muchos y diversos ámbitos del país han dado a Castagnino tema para su interpretación entrañable. Su impronta nacional, sin embargo, no se alcanza por la sola virtud de su temática tan nuestra, sino, sobre todo, por una atmósfera, por un particular resplandor de los cielos, por un color que parece aprendido de la tierra. Son de Castagnino esas barrancas rojizas junto a las aguas tendidas, con el agreste penacho de unas verdes matas. Le pertenecen esos caballos criollos de acarnerado perfil en la nerviosa cabeza, sueltas las crines, anchas las narices que husmean la libertad en el aire; la osamenta vacuna, blanqueada por el sol y el viento, bajo cuya cornamenta, en las órbitas desmesuradas, el pasto joven o el cardo amoratado recomienzan la vida; ciertas maternidades obreras, en las que la ternura lírica no debilita el impacto de la dolorosa y muda protesta; son, por fin, de este seres y cosas del pueblo, a los que él ha sabido acercarse con solidario fervor.”[5]

[1] Amorim, Enrique: “El pintor Echave” en El Popular. Suplemento de Cultura.
[2] En http://www.paseosimaginarios.com/artistadelmes/castagnino/1.htm. Textos e imágenes extraidas del libro Castagnino de Fermín Fèvre.
[3] El Taller de Arte Mural creado en 1944.
[4] Cuando el muralista mexicano David Alfaro Sequeiros se instala en Buenos Aires forma un equipo con Lino Spilimbego, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y el uruguayo Enrique Lázaro para realizar el mural en la quinta de Natalio Botana, por entonces director del diario Crítica. “Esta circunstancia también debe de haber influido en el artista, tanto por los aspectos ideológicos-temáticos como por la concepción plástica de esta realización. Castagnino permanecerá siempre ligado al muralismo como concepto plástico de su obra pictórica.”. Fermín Fèvre. Op. Cit.
[5] León Benarós en Vicente Gesualdo, Aldo Biglione, Rodolfo Santos: Diccionario de artistas plásticos en la Argentina, Volumen 1Editorial INCA, 1988, pag. 208